Así como un automóvil requiere de mantenimiento regularmente para su correcto funcionamiento, también los equipos de cómputo lo requieren; en condiciones normales de uso una computadora puede acumular grandes cantidades de polvo, pelusa, etc. esto hace que el rendimiento disminuya, al igual que la vida útil de los componentes internos.
La acumulación de polvo hace que los disipadores de calor instalados en el interior de las computadoras no puedan realizar su función, esto a su vez hace que la temperatura de los componentes suba y alcance niveles peligrosos para el equipo, motivo por el cual y como medida de protección la computadora se reinicia sin previo aviso, lo que puede provocarnos pérdida de información.
En el ejemplo anterior vemos claramente como el polvo y la pelusa acumuladas -en solo 5 o 6 meses de uso- obstruían el disipador del procesador lo cual ocasionaba que el equipo se reiniciara en repetidas ocasiones a lo largo del día, un simple mantenimiento preventivo resolvió el problema, además que ayudará a prevenir daños y/o pérdida de información en un futuro.
Así como durante el mantenimiento se realiza una limpieza física al equipo, también es necesario hacer “limpieza” a nivel del sistema operativo, es decir, eliminar archivos temporales, limpiar caché del navegador, detectar y eliminar virus, spyware, etc. y finalmente, defragmentar el disco duro para obtener un mejor rendimiento.
Como pueden ver, es muy importante mantener nuestro equipo de cómputo en óptimas condiciones y así evitarnos dolores de cabeza innecesarios, esto se logra con realizar mantenimiento preventivo a nuestro equipo 2 o 3 veces al año, así nos aseguramos que siempre tenga el mejor rendimiento posible.




